Mi experiencia Thermomix

Mi experiencia Thermomix
 La Thermomix trabajando al máximo

La Thermomix trabajando al máximo

Por un proyecto (todavía en fase de desarrollo) me dejaron una Thermomix Tm31 (¡Gracias, Blanca!) durante casi una semana para conocer sus funcionalidades, ver qué era capaz de hacer, preparar algunas recetas y, a la vez, aprovechar de comprender su éxito. El veredicto lo daré al final del post, después de contar algunas experiencias.

Mi primer día con la Thermomix preparé una crema de brócoli con guisantes y un alioli. La manera de montar el alioli me pareció fantástica: una textura magnífica sin esfuerzo. Pero igual tuve que pelar 16 dientes de ajo por mi cuenta. Es decir, que lo único que hace la máquina es picar y montar. Nada que una minipimer o un robot de cocina no puedan conseguir. En cuanto a la crema, me pareció un proceso engorroso y más complicado que las veces que he preparado sopas en una olla tradicional. Para mi crema de calabaza, sofrío la cebolla con el jengibre, añado la calabaza, las especias y el agua, y 45 minutos después voy a triturar todo con la minipimer... ¡Y durante ese tiempo lo hace todo sola!

 Crema de brócoli y guisantes

Crema de brócoli y guisantes

El segundo día tocó hacer un solomillo de cerdo con setas y cebollas. Descubrí el "giro a la izquierda", que me pareció fantástico, y la velocidad cuchara. Días después vino la prueba múltiple: ¿podía la Thermomix hacer varias cosas a la vez? Mientras cocinaba una crema de berenjenas y calabacines, calentaba al vapor un arroz con pollo y verduras, y cocinaba unos espárragos también al vapor. ¿El resultado? El arroz cogió algo del sabor de la crema de verduras y tardó un buen rato en alcanzar una temperatura adecuada. Comparándolo con otras máquinas, he tenido mejor experiencia calentando al vapor directamente en olla o con el robot Nutribaby de Babymoov.

El pollo al chilindrón y la porrusalda quedaron bien, y no eran preparaciones muy complejas. La falta de tiempo me impidió probar la Thermomix en la preparación de panes, bizcochos, merengues o nata montada, por ejemplo. Así que sobre dulces y postres no puedo opinar nada.

Algunas conclusiones que he sacado de su uso

En primer lugar, es un cacharro grande que, en cocinas con poca superficie, generará una serie de problemas para sus usuarios y para el flujo de trabajo. No solo es voluminoso el aparato en sí, sino todos sus accesorios... ¡Incluso el libro de recetas e instrucciones es enorme! En mi cocina, que no es pequeña, no sabía muy bien qué hacer con el trasto una vez que lo quitaba de en medio después de cocinar.

En segundo lugar, puede dar fe que está diseñado para personas que no disfrutan cocinando. Ni siquiera es para quien no sabe (que también le puede valer), pero es para quienes no gozan con cada paso en la preparación de una receta, no vibran con cada ingrediente y a quienes realmente no les importa que todo, dentro de su género, tenga la misma textura como resultado.

En tercer lugar, lo de que ahorra tiempo es un mito. No he preparado ninguna receta en la que "haya podido meter todo a la vez y una hora más tarde encontrarme la comida preparada"... ¡Ninguna! El argumento de que ella hace todo por ti hay que cogerlo con pinzas o con palillos. Hay momentos en que pica (tritura al mínimo) sola, pero no tiene la habilidad de cortar en juliana o hacer florituras con el filo de un cuchillo. Y, mucho menos, es tan lista como para que tú pongas todo a la vez y ella vaya preparando la comida por su cuenta. Necesita atención, programar los procesos de cocción, etc. En algunas de las recetas que preparé, como la crema de brócoli y guisantes, estoy seguro de que hubiera tardado menos haciéndola de la manera tradicional, con mi olla y mi minipimer. Y sigo sin entender que haya quien hierva arroz o pasta en la Thermomix... ¡Absolutamente innecesario!

 Pollo al chilindrón con arroz blanco

Pollo al chilindrón con arroz blanco

En cuarto lugar, y esto creo que es un problema del fabricante por no luchar contra esta percepción y de la gente por no pensar más allá, la Thermomix podría tener un potencial impresionante como herramienta de cocina para foodies. Sus funcionalidades y algunas características de otras herramientas como batidoras, amasadoras, cocción al vapor, báscula, picadora, entre otras, podrían situar a esta máquina como un indispensable en cualquier cocina de alcurnia. Pero no, se ha quedado con esa imagen de que es para torpes, vagos y para quienes no aman la cocina. Sinceramente creo que es un error de comunicación y marketing no potenciar esa línea más gourmet. A mí me da la sensación de que podría sacarle muchísimo provecho si la tuviera en casa... ¡Se me ocurren muchísimas recetas para probar!

En quinto lugar, su capacidad me parece más bien limitada (¡Sería genial un vaso más voluminoso!), sobre todo para familias más grandes o para ocasiones especiales. Me vi bastante complicado el último día para hacer una porrusalda con 4 patatas, 3 puerros y 3 zanahorias, porque casi excedía el límite. Por ejemplo, si no recuerdo mal, la receta de libro decía algo así como 300 gramos de patata (pesé una y llegaba a 240 gr) y necesitaba comida para 4 personas... ¿Con una patata y un trozo de otra? Lo siento, pero en casa somos de buen comer.

En sexto lugar, me parece una máquina que está muy bien pensada en muchos detalles: las piezas (el cestillo, la varoma, la cuchara...) encajan perfectamente y tienen varios usos; el hecho de que sea todo apto para lavavajillas; el giro a la izquierda (una maravilla para recetas que requieren un movimiento constante) y la velocidad cuchara, etc. Hay muchos detalles que hacen notar su cuidado diseño y es, sin duda, uno de los puntos fuertes de la Thermomix.

Me quedé con ganas de sacarle más partido, de tener más tiempo, de crear más recetas. Sinceramente me parece una máquina útil, pero que tiene mala prensa. No porque no tenga éxito, sino porque creo que tiene mucho más potencial como herramienta para foodies que para personas con pocas ganas o sin aptitudes para la cocina.

 Porrusalda

Porrusalda